El día que llovió jugo – Cuentos de cuarentena – 6 de abril 2020

En el lejano país de Extranja, donde viven los extranjeros, existía la ciudad más importante de producción de jugo del mundo mundial. La ciudad se llamaba Juguilandia (qué original), y había allí decenas de fábricas que molían y secaban toneladas de frutas para convertirlas en jugos en polvo, que luego eran enviados al resto del planeta.

Un día cualquiera estalló un incendio en la ciudad. Las llamas comenzaron a quemar a todas las fábricas de jugos y los bomberos, desesperados, usaron toda el agua de la que disponían para detener esta catástrofe.

Para cuando el fuego se detuvo, por las calles de Juguilandia corrían ríos de todos colores. Y los aromas a piña, papaya y melón eran más fuertes que el olor a ceniza y carbón.

El día después hubo un calor tremendo. Era un sol que quemaba y que secó rápidamente todo el jugo distribuido por la ciudad. Pero eso no fue todo. Al rato las nubes parecían de atardecer de monitos japoneses, porque tenían montones de colores, pero aún no era tarde. Eran los colores de los jugos. Y después hizo frío de improviso, y comenzó a llover sobre los habitantes.

Y todos abrieron la boca y tomaron lluvia. Y después hicieron pipí de colores. Y los pañales de las guaguas, cuando se los sacaban, parecían arcoiris muy bonitos (aunque algo hedionditos también, puf).

FIN