El hombre más apretado del mundo – Cuentos de cuarentena – 24 de marzo 2020

Esta es la historia de don Leoncio, el hombre más apretado del mundo.

Pero ¿saben qué quiere decir “apretado”? Bueno, imaginen la tapa de un submarino, que si no está bien cerrada, dejaría entrar agua al hundirse. O sea, debe estar muy apretada. U otro ejemplo: ¿han visto la fuerza con que una guagua agarra algo que quiere y no lo suelta? Eso es: lo tiene muy, pero muy apretado.

Entonces, cuando alguien es apretado toma sus billetes con mano de guagua y su bolsillo es igual que una tapa de submarino. O sea, no le gusta gastar. Nada. Y su palabra favorita es la palabra gratis. Pero gratis sólo para él, porque para el resto no suelta ni una moneda. Su idea del mundo es que nada salga y todo entre, a su bolsillo.

Don Leo era así. No se cambiaba una camisa hasta que se le caía el cuello de puro roñoso. Los zapatos los usaba hasta que sentía el suelo con sus pies (y si no hacía frío, le daba lo mismo llegar con la planta al piso). La pasta de dientes la medía en milímetros y hasta los pañuelos desechables los usaba dos veces (¡qué asco, cuando ya estaban duros! Y le daba lo mismo el coronavirus).

Por suerte no hacía lo mismo con el papel confort.

Un día cualquiera don Leo leyó una noticia (en un diario usado, que encontró en la basura) sobre lo caro que eran los entierros.

Tener una tumba en el cementerio era carísimo, el ataúd tampoco era de oferta. Además había que avisarle a la gente del funeral, y para eso había que gastar poniendo un aviso en el diario.
Ese mismo día don Leo decidió que era muy caro morirse. Y de puro apretado ya tiene 150 años que, obviamente, no los celebra.

Porque hay que comprar torta.

Se pasó de roñoso.

FIN