El jabón parlante – Cuentos de cuarentena – 27 de marzo 2020

El científico Hans Fritz Chukrut era uno de los inventores más geniales del mundo mundial. Había inventado las espiroquetas taiwanesas, los multiformes demenciales y el hoyúsculo volátil (también el agua en polvo), que eran inventos que nadie sabía para qué servían, pero que sonaban muy bien.

Pero un día se le ocurrió la idea que lo haría famoso: un jabón parlante. Y lo hizo.

El problema fue que alguien lo usó para ducharse. Y el jabón, que no era muy educado, le dijo “tienes un horrible olor a patas, parece que se te hubieran muerto”. Después a una señora muy elegante, que había comprado muy caro este invento, el jabón le dijo “oiga, usted tiene manos de momia y uñas de lagarto”. Y qué decir del tenista famoso, al que le dijo: “tienes un olor a ala que huele a zombi”.

El pobre Hans Fritz no sabía cómo hacer callar a su jabón. Y tampoco podía mandarlo al colegio para educarlo, porque si iba en un día de lluvia iba a terminar deshecho antes de aprender.

Entonces guardó su invento y, por suerte, como era tan inventivo, se le ocurrió otro. El problema es que fue un papel confort parlante.

Y ahí sí que Hans Fritz tuvo que arrancar después que la gente lo usó.

FIN