La extinción del flojosaurio – Cuentos de cuarentena – 25 de marzo 2020

Si buscan en los museos, justo en la sección de los fósiles, nunca encontrarán alguna huella del desaparecido Flojosaurio. ¿Por qué? se preguntarán ustedes. Porque era un dinosaurio tan, pero tan, pero tan flojo que sus huesos no quisieron transformarse en fósiles, de puro flojos.

El investigador de este singular especimen, el profesor Alf Eñique, ha descubierto que el Flojosario dejaba las toallas mojadas en la cueva después de bañarse. También que nunca se lavaba los dientes, y que por eso se le extinguieron los caninos y los molares y los colmillos antes de extinguirse el resto de él. El Flojosaurio tampoco ordenaba sus juguetes, andaba en calcetines y a veces se resbalaba y se caía (y así se extinguieron hartos de ellos), y tampoco se comía toda la comida. Sólo le gustaba comer postresaurio y odiaba las ensaladas y las verduras. Por eso andaba flaco y con ganas de comer dulcesaurios.

Algunas mamás flojosaurias se extinguieron de tanto pedirle a sus saurio-hijos que fueran ordenados, limpios y que hicieran las tareas en vez de jugar fútbol pateando un coco contra los velocirraptores, que siempre ganaban (eran muy rápidos).

Estas son las ideas investigativas propuestas por el profesor Alf Eñique, al que las mamás del mundo le pagaron para que inventara esta lesera con TANTA moraleja.

Se pasó de rancio. O de fósil.

FIN