El duende catete – Cuentos de cuarentena – 04 de mayo 2020

La familia López Pérez estaba muy feliz. Finalmente tenían su casa propia, algo viejita y no muy grande, pero absolutamente de ellos.

Todo parecía de cuento (bueno, este es un cuento, doh), hasta que en la mitad de la noche, sintieron unos pasitos.

-¿Tendremos ratones?- preguntó la mamá.

-Pero si remodelaros la casa y le echaron mata ratones- respondió el papá.

Al día siguiente buscaron cacas de ratón, pero nada. En cambio, el gato andaba todo neurótico. Y faltaban unos yogures del refrigerador.

Raro.

Pasaron los días y seguían escuchando ruidos en la noche. Pero lo más extraño es que habían salido unos tréboles en la mitad del living.

Raro raro.

Fue entonces que, al ir a comprar trampas para ratones, el almacenero les comentó que su casa estaba embrujada. Que eso decían cuando él era niño y vivía en ese mismo barrio.

Entonces llamaron a la tía, que era medio bruja, y que prendió unas hierbas hediondas para limpiar la casa de malos espíritus. Escucharon unas mini toses en algún lado y se murieron de miedo. Esa noche ni pudieron dormir, porque de repente se escuchaba un pequeño “cof”.

Raro raro raro.

Entonces, algo desesperados, llamaron a un exterminador de plagas, que llenó la casa de polvos tóxicos.

Tuvieron que esperar como un día para volver a entrar. Y al abrir la puerta vieron en la mitad de la alfombra a un duende viejo desmayado.

Les dio tanta penita que le hicieron una pieza, donde se despertó cuando le llevaron desayuno.

El duende se hizo parte de la familia -era hasta simpático el vejete-, hasta que un día se escucharon unos golpecitos en la puerta. Era la familia del duende que venía a buscarlo, porque se había escapado de su casa. Les dieron las gracias por cuidarlo (y retaron al viejo, igual, por andar molestando a otros).

La familia quedó muy triste durante unas semanas, hasta que escucharon unos golpes tremendos en su puerta.

Esta vez era un manso troll. Entero viejo.

“Unas hadas me contaron que ustedes son muy hospitalarios con nosotros los adultos mayores, y quería saber si me aceptarían con ustedes. Y no se preocupen, porque sé cómo cambiarme los pañales yo solito”.

Tremenda ayuda ¿no?

Porque anda a cambiarle un pañal a un troll.

FIN.

POSTDATA: Y además debe usar como tres litros de Corega al día.