La almohada intelectual – Cuentos de cuarentena – 08 de mayo 2020

Dejamos al profesor Hans Fritz Chukrut después de inventar maravillas tales como los jabones parlantes, el agua en polvo, las mascotas eternas y otras tonteras que por suerte nadie conoce, cuando fue aquejado de un tremendo insomnio. Imposibilitado de dormir, buscó alguna solución cambiando de almohada.

Fue entonces que descubrió que había almohadas con memoria.

Y también almohadas inteligentes.

Se dio cuenta de que faltaba una que fuera inteligente, con memoria y además con un doctorado.

Estaba feliz el profesor cuando, al apoyar su cabeza tras apagar la luz, su invento comenzó a trabajar en su tesis y a pensar en escribir artículos científicos y en pedir becas de investigación. Nunca se quedaba callada. Y hasta hablaba con notas al pie de página.

Ni después de meterla a la máquina de lavar con diez litros de cloro se volvió más lesa.

Ya cuando se puso a fumar pipa, el profesor Hans Fritz decidió comprar un futón más mejor.

Uno bien zen y calladito.

FIN