Bibliografía

[Actualizado en Enero 2018]

  • Cuentos sin fronteras. SM, 2017. En este libro hay cuatro cuentos, pero uno no más es mío. Los otros ni los lean (broma). El tema es la migración, por lo que había que contar una historia de eso. Y se me ocurrió una bien chistosa, en la que los monstruos colombianos se quejaban de que sus humanos se les estaban yendo a Chile. Entonces arman un viaje donde sus parientes de Chiloé, a averiguar cómo podrían solucionar este monstruoso problema.
  • Anticucho de corazón. Ilustrado por Karina Cocq. Santillana, 2017. Nuevamente una de mis obsesiones, aparte del pelo: la comida. En este caso, la historia de un restaurante de pollos fritos que pierde a sus clientes por la llegada de un restaurante peruano al barrio. Una historia real de la realidad, ilustrada por la talentosísima Karina Cocq. Si lo leen, van a quedar con hambre, lo juro. Yo engordo cada vez que lo releo.
  • Miniheroes contra la extinción. Ilustrado por Pato Mena. SM, 2016. Tanto les gustó La tortulenta, que escribí rapidito esta segunda parte, en la que un monito del monte y una ranita de Darwin deben salvar un pedazo de bosque en peligro. ¿Suena a demasiado educativo? Pues sí. Debo reconocer que se me pasó a moraleja, pero nadie es perfecto. Es que como soy una especie en extinción, me salió así de la pura penita que siento por mí a veces. Snif.
  • La tortulenta. Ilustrado por Pato Mena. SM, 2016. Ay que me gusta este libro. Al comienzo se iba a llamar La tortuga que ayuda, pero era algo rancio ¿no? Finalmente, con los alucinantes dibujos de Pato Mena, salió publicada esta historia de una tortuga que quiere puro ayudar, pero que siempre llega tarde, doh. Es que es súper leeeeeenta.
  • El niño terrícola. ilustrado por Frannerd. SM, 2016. Este libro partió al revés, porque cuando vi los dibujos de Frannerd, puro quise hacer un libro con ella. Y le mandé como tres historias, y esta fue la que le gustó. Se trata de un jardín infantil espacial donde están esperando la llegada de un nuevo alumno. Y para que sepan, Frannerd en todos sus mails te dice “nerd” a cada rato. Tanto que estuve a punto de denunciarla por maltrato a la tercera edad.
  • Malulito Maldadoso. Ilustrado por Alejandra Acosta. Santillana, 2015. Tercera colaboración con Ale Acosta, cuyos hijos aún esperan que saquemos un libro llamado La leyenda de los peos tiernos, que nadie quiere publicarnos ¿Por qué será? En fin: esta es la historia de un niño uniceja que, como se llama Malulito Maldadoso, todos le echan la culpa de todo. Pobrecito él.
  • El horroroso monstruo lindo. Ilustrado por Leonardo Rios. Santillana, 2014. Esta es la historia de la Isla Viscosa, un lugar donde viven puros monstruos y hay una ley que los obliga a ser terribles de feos. El problema es que en una familia tienen una guagua toda tierna, y deben esconderla y afearla para que no la manden a la cárcel. Oh, pero que metáfora más sutil, ¿no? En fin. Fue finalista en el Barco de Vapor y los dibujos son de Leo Ríos, un master (sorry Marko).
  • Sonar y soñar. Ilustrado por Marko Torres. Norma, 2014. No sé qué tomamos con Marko Torres (mucha cerveza, dicen algunos), que inventamos libros como este. Nuevamente sin palabras, sino con puros sonidos como snif, achú y erp. Igual nos censuraron unas páginas en que aparecían pun y puf, pero así es la vida del artista. Nacimos en el siglo equivocado, parece.
  • Martín Piquín. Cuando la naturaleza llama. Destino, 2013. [editado y distribuido en México]. Segunda parte y final de la saga Piquín, en la que nuestro protagonista mexicano se enamora de una niña igual de picante que él (picante de picor, no de rasca, ojo). Nuevamente escrita en mexicano, por lo que si alguien quiere leerla, tendrá que darse una maratón del Chapulín y del Chavo antes de entender algo.
  • El diario fantasma de Julito Cabello. SM, 2013. Como también tengo mi lado mala onda, escribí el doble de páginas en este libro de Julito Cabello, para que sufrieran leyendo más. Buajajá. La historia es de Beltrán, que se vuelve un súper sayaiyín nivel 3 de un video juego, mientras Julito duda de su existencia y escribe un diario de vida que empieza con “Maldito diario… ”. Hay pasión, risas, traición y amor en un libro donde ningún niño fue maltratado durante su realización, creo. Y recibió el Premio Municipal de Literatura (que ya me gasté).
  • ZAP. ilustrado por Marko Torres. Zig-Zag, 2013. Este es un libro RARO, porque no tiene palabras, aparte de la palabra ZAP. Es una creación delirante junto a mi socio histórico Marko Torres, quien ha dibujado a Julito y a María, y con quien hicimos El aroma más monstruoso también. La verdad es que a los niños les gusta harto, aunque los profes se preguntan ¿están de verdad leyendo o sólo están viendo monitos, ah? Y la respuesta es: están viendo monitos. La historia es de dos amigos que hacen puras leseras con unas varitas mágicas que compran por internet.
  • ¿Donde están mis patatillas? Ilustrado por Alejandra Acosta. Santillana Infantil, 2012. Este es uno de mis libros más ñoños y más ahwl dentro de mi obra creativa. Es que uno tiene su lado tierno-Snorlax también. Es mi segunda cooperación con Ale Acosta y con él, nue-va-men-te, quedamos finalistas en un concurso, en este caso en el Invenciones de Nostra, México 2010. La historia es de una niñita que tiene las patitas peladas porque se han perdido sus zapatillas + peludas = patatillas.
  • Arvejas en las orejas. Ilustrado por Mariano Ramos. SM, 2012. Este es un simpático libro en verso sobre un niño llamado Pepinillo que se duerme con hambre y se mete a una pesadilla llena de comida. El problema es que el cabro come pésimo (pura chatarra), y los cocineros de su sueño puro cocinan recetas sanas y súper chilenas. A alguna gente no le gusta mucho, porque encuentran que los cocineros le hacen bullying a Pepinillo. Pero la verdad es que es un cabro leso también. Y si no quiere terminar con diabetes a los 18 años, mejor que se cuide. Shúper educativo.
  • Martín Piquín y los buscapleitos de la escuela. Destino, 2012. [editado y distribuido en México]. Este libro no existe en Chile, porque fue escrito en mexicano (Órale guey, vamos a comer unas tortas de jamón y a pasarlo locochón tomando un agua de Jamaica, y así). Trata de un niño que tiene apellido de ají (aunque allá le dicen chile) y que debe aguantar, junto a su amigo el Piñata, los ataques de un grupo de personajes que les hacen bullying. Y no manchen.
  • La fantasmal aventura de un niño semihuerfano. Ilustrado por Leo Ríos. SM, 2011. A este libro le tengo mucho cariño, aunque nadie lo quiere mucho. Snif. Pobrecito. Es que parece que le metí muchos personajes y cuesta hacer una prueba con él en los colegios. Pero vale la pena, lo juro, porque es una historia de terror chistoso con gitanos mecánicos, una ama de llaves experta en venenos (y que cocina un chopsui asqueroso), fantasmas sin cabeza y un demonio llamado Esdrubanipalescozormortalbabelfatal, más conocido como Esdru entre sus amigos, que igual tampoco tiene, ojo.
  • María la Dura en: un problema peludo. Ilustrado por Marko Torres. SM, 2011. Los niños preguntan porqué en mis libros hay tanto pelo, y la razón es porque soy un pelado traumado. En fin. En esta segunda parte de mi heroína porfiada, a ella le están saliendo pelos y a su papá se le están cayendo. Y ella, muy angustiada, cree que terminará como un hámster gigante que pololea con Chewbacca. Gran drama hormonal.
  • Julito Cabello y las salchipapas mágicas. Ilustrado por Marko Torres. Norma, 2011. El papá crítico de Julito se queda sin pega y decide poner un restaurante peruano en su casa, en una inteligente metáfora (jura) sobre la migración. Como la mayoría de mis libros tienen algo de biográfico (aunque mis niños no tienen bigote), el papá Cabello se transforma también en escritor de libros infantiles.
  • El niño con bigote. Ilustrado por Alejandra Acosta. Fondo De Cultura Económica, 2010. Este es mi primer libro álbum en coautoría con mi flaca y simpática socia Ale Acosta (hola Ale). Nuevamente fue a un concurso (La orilla del viento, en México), y nuevamente quedó finalista. Trata de, obvio, un niño que despierta con bigote. Hay quienes me han comentado que se parece a La metamorfosis de Kafka y que puede ser muy traumático. Esa no fue mi intención, sino ganar la plata del premio, sorry. También está en portugués: A menino da bigode. Ahwl
  • Las vacaciones atómicas de Julito Cabello. Ilustrado por Marko Torres. Norma, 2009. Como mi hija María no aparecía en mis libros, aquí entra en formato guagua a la familia Cabello. También incluyo a algunos amigos, como Salfate (pero cuando estaba más gordito). La historia es la de una familia nuclear a punto de explorar, pero que no lo hace, porque habría quedado la grande y sería un libro radioactivo.
  • María la Dura en: no quiero ser ninja. Ilustrado por Marko Torres. SM, 2009. Y al fin me gané un premio, esta vez el Barco de Vapor. Yes! La protagonista es una niña porfiada y desobediente, a la que meten a un curso de artes marciales para ver si se ordena un poco. Su hermana es vegana dark, su mejor amigo es un punk bueno y tiene un gato que se pega a todo y que se llama Velcro, obvio.
  • El aroma más monstruoso. Ilustrado por Marko Torres. Norma, 2007. Parece ser la historia de mi vida: nuevamente finalista, esta vez en el premio Barco de Vapor en Chile. Pero como soy porfiado, me lo llevé a otra editorial donde sí apreciaban mi genio. Y así salió al mundo esta historia en verso sobre una junta de monstruos que votaban sobre qué era lo más asqueroso del mundo mundial. En su primera edición venía con un jabón verde de verdad, lo juro. Y no era de moco.
  • Julito Cabello y los zombies enamorados. Ilustrado por Marko Torres. Norma, 2006. Tercera parte de la saga Cabello, en la que todos quedan medio lesos por culpa del amor, hasta Julito. Se suma al elenco Andrea, la seudo novia del protagonista. Y hay citas cultas, como la obra de teatro Esperando a Godot, para que luego no digan que uno no es educativo también.
  • Julito Cabello contra la lata tóxica. Ilustrado por Marko Torres. Norma, 2006. Al parecer encontraron tan shistoso el primer Julito Cabello, que al tiro publicaron esta segunda parte. Mish. En ella aparece como protagonista/objeto una lata llena de caca que realmente existe, aunque cueste creerlo (conozcan a su brillante y oloroso autor, Piero Manzoni). En sus primeras versiones aparece Julito en la portada haciendo un kamehameha.
  • Las descabelladas aventuras de Julito Cabello. Ilustrado por Marko Torres. Norma, 2004. Este fue mi primer libro publicado. La historia es sobre un niño que compite con su padre, un crítico de restaurantes, a través de un alias virtual: Beltrán Artichoque. Lo mandé al premio internacional Norma Fundalectura, donde no gané, pero igual recomendaron su publicación (gracias vejetes), lo que fue el inicio de todo esto.

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